Sí, algunos de nosotros tenemos un problema: No sabemos decir `no´.
Y a veces es bastante... perjudicial, pues hacemos que toda nuestra vida gire en torno a la voluntad de otras personas.
Pero no es que no queramos decir `no´, es que nuestra forma de ser nos hace sentirnos mal si le negamos a alguien el favor que nos solicita.
Hay que ser servicial, agradable y complaciente, pero hasta cierto punto amigos, que luego vienen los quebraderos de cabeza, los malabares en la agenda y los dolores de tripa.
¿Nos merece la pena?
Esto no significa que ahora haya que decir siempre que no ¿eh?. Por ejemplo, en temas laborales, como están las cosas hoy en día, no somos capaces de rechazar una oportunidad aún sabiendo que puede que no nos salga ni casi rentable.
Pero bueno, de todo se aprende.
Decir `no´ a propuestas, a afirmaciones o a ruegos no es malo en absoluto.
Sólo hay que pararse un poco, pensar en los pros y contras y ver en qué puede beneficiarte a ti.
Haz la prueba. Proponte el reto.
Pero qué trabajito cuesta a veces...
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